¿Cómo se compone y dirige una máquina de guerra sensible? Conferencia de Silvio Lang

Tres líneas de combate implican a cualquier máquina de guerra en tanto práctica de creación que desarregla las estructuras de obediencia y opresión en nuestras vidas: el presente histórico donde nos posicionamos como artistas; las propias neurosis donde nuestro deseo está sometido; y la demolición del código que captura nuestra potencia de actuar. Una máquina de guerra articula lo personal con lo político; es nada sin una escritura que tensione y desbarajuste la propia lengua del pensamiento heteronormativo; a la vez, que instituye una percepción común de las situaciones que nos afectan a todxs. En medio de la captura generalizada de todos los contra-poderes y encapsulamiento de todas las insurrecciones con que opera el neoliberalismo fascista, en nuestro presente, redistribuir el valor de uso del trabajo de la creación artística y la actitud de la práctica escénica se vuelven pensamientos estratégicos. La actuación escénica puede asumir una investigación de las fuerzas del mundo que nos afectan; la puesta en escena puede devenir un dispositivo de enunciación colectiva que desorganiza el código del mundo representado para abrir un campo imaginario de posibles; la dirección escénica, corrida del deseo amo, puede considerarse la práctica que teje el plano de consistencia de los deseos comunes. Se trata de considerar la práctica escénica como máquina de guerra sensible que despliega una lógica de ocupación reconfigurando el espacio público en espacio común. Provocar un movimiento intensivo entre los escenarios y los públicos. Hacer una revolución, es decir, un espectáculo en el cual un grupo de personas se plantea en qué mundo vivir.